31 de diciembre

Hace no sé cuántos días o meses pasó el último 31 de diciembre. Por momento parece lejano, por momentos parece ayer mismo. Como todos los años al llegar a su fin, celebramos sin saber bien qué cosa, maldecimos lo que dejó el año agonizante, compartimos comida, si es posible hasta hartarnos, ayudando la ingesta con bebidas varias aquellos que tuvimos esa posibilidad.

El último 31 de diciembre tenía planes para este año 2020, seguramente Usted también los tenía. ¿Cómo vamos con ellos? Pregunto porque, según el calendario, estamos a unos tres meses de otro 31 de diciembre que pinta complicado y es posible que los planes del anterior 31 estén guardados junto al árbol de navidad esperando las fiestas para maldecir su incumplimiento junto a unas cuantas oraciones paganas en contra de lo sucedido en 2020.

En algunos días aparece la sensación de lejanía con la noche de fin de año, en otros, aún estoy siendo recibido por el 1 de enero, somnoliento, con algún zumbido extraño en la cabeza que recuerda las copas pasadas entre risa y discusión de amigos y familia. Todo eso ocurre hoy, algo más de nueve meses después, como un largo primer día de enero que el tiempo detuvo y ensanchó hasta este 3 de octubre. Un tiempo confuso, miserable que, con la misma cara de nada, se llevó las hojas de mi árbol en marzo, a mis tíos para siempre y a todo lo que haríamos junto a tantos.

En este día terriblemente largo, ha brillado por ausencia el azul verde del mar y su perfume salado en una escapada de fin de semana, sin embargo, eso es sólo placer postergado. En este día casi deformado por su extensión, hemos perdido a muchos, lo único que ha engordado es el hambre y han quebrado todas las empresas que apostaban a mejorar la humanidad. A pesar de todo, los mercaderes de los ajeno continúan en sus puestos públicos y privados, desarrollando nuevos discursos y técnicas para explicar lo inexplicable.

Con este panorama se viene otro 31 más, otro fin de año ¿fin de año? Aún se le puede ocurrir a algún gobernante prorrogarlo, como a tantas cosas, a cambio de un subsidio por falta de cierre de balance.

Vea, no quiero cansarlo, si en verdad hoy es aún el primer día de enero de 2020, por favor ayúdeme, sacudamos el mantel de la noche anterior y veamos que quedó en la heladera. Luego despertemos a los que faltan y demos por comenzados los festejos correspondientes al 31 de diciembre de 2020. Se puede insultar y blasfemar entre copa y copa y hasta proponer ideas para que el año próximo estén sentados a la mesa los que nunca leerán estas palabras porque están muy ocupados buscando su brindis en la basura.

¿Tenemos postre?

2 comentarios sobre “31 de diciembre

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