Dulcenaranja

Había dos naranjos en el patio de la casa, poblados de azahares en primavera y de pájaros todo el año, especialmente de zorzales y siete colores cuando se cargaban de fruta y el patio se vestía de gala para recibir el dulcenaranja tan dulce, en cuidadosa mezcla con el verde intenso de las hojas y el fresco de la sombra; todo aquello, una pintura enmarcada de macetas, helechos, malvones, geranios y siemprevivas que nadie se detuvo a contemplar hasta que el tiempo  la borró, con esa paciencia que sólo el tiempo tiene,  que grabó en la memoria de los siete años como solamente la memoria sabe grabar, lleno de belleza, de aromas que los años van madurando y mejorando, cada día más dulce las naranjas, cada día más altos los naranjos.

El niño era Sandokán en ese monte de planteros y dos naranjos. Sus siete años colgaban de sogas amarradas a las ramas más bajas de los árboles, sin embargo eran altas, muy altas, tanto que cuando Yáñez mandaba la señal desde el otro naranjo, un pequeño y fuerte cuerpo volaba unido al algodón de la soga verde con una espada de madera entre los dientes, calculando caer sobre el enemigo, destrozarlo y volver con su eterno compañero a la barca amarrada en la huerta, para que el mar lo envidie y los naranjos sonrían saludando la victoria del Tigre que, de pie en la proa, cara al viento, vista perdida en todos los horizontes, partía a  una nueva aventura.

Casi no se ven los naranjos en la foto del tiempo, aunque allí están, ¿no los ve? Acérquese, no le voy a hacer daño. Mi espada es sólo para engalanar esta tarde y Yáñez, que es muy rudo en el trato, se fue a tomar café con una amiga que le trajo el mar hace unos días. ¿Qué no ve nada de naranjos en el patio? No es posible, venga, vea esta fotografía que tengo entre las manos, allí están claramente los colores y hasta creo que el papel huele a naranjas dulces. ¿Qué sólo ve cemento? No, escuche y vea bien; los pájaros disputan una naranja allá arriba, el patio de la casa refleja luces y secretos de la siesta, no tema y entréguese a los juegos, en todo caso, la barca está allí, detrás de los rosales y navega rápido hacia tierra segura.

5 comentarios sobre “Dulcenaranja

  1. Sensible entrada! Recuerdos de niños; jugando a ser héroes de alta mar dentro de un placido patio, de aquellos que nos inundaban con el perfume de los cítricos y que ya transformados en dulces naranjas conquistábamos, como nos enseñaban nuestros mayores, desprendiendo suavemente la fruta de la rama que la sostenía. Has sabido traer una paleta multicolor a la memoria de muchos. Muchas gracias. Un cordial saludo.

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